Dejen que su identidad sea su religión.
Me siento muy honrada y orgullosa de ser editora de Publimetro por este día. No sólo porque puedo hablarles directamente, sino porque deseo iluminar la poderosa voz de mi generación y dejar que hablen por sí mismos.
Los little monsters no son sólo fans, son una cultura y existen fuera del universo de la música pop. Son su propia religión, son una raza entre la raza humana. La naturaleza sin prejuicios y la libertad de los monsters y de quienes aman mi disco “BORN THIS WAY” , se despliega ampliamente y ha comenzado a vivir fuera de los conciertos y los rankings de música. No digo esto con orgullo desmesurado o con la intención de tomar propiedad sobre esta comunidad (de hecho ellos crearon su propia voz, no fui yo), sino que me gustaría plantear la posibilidad de que la bondad, la movilización y la cultura popular puedan ampliar los límites del amor y la aceptación. Somos todos distintos y ese es el hecho que nos hace iguales.
En el sentido más básico y científico, nuestro “camino” está definido por cómo nacemos, podría ser definido como procreación celular, algo como lo que he interpretado teatralmente en mis shows (darle la vida a mis fans, ellos dándome a luz y viceversa). Entonces, si analizáramos esta fórmula básica, podríamos simplemente decir que hemos nacido los unos desde los otros, pero estamos además hechos de otros y diseñados para crecer juntos. El amor es el ingrediente mágico, desde luego, en esta gigante placa de Petri.
